No es que sea un pasado del que nadie tenga que sentirse orgulloso, pero tampoco es un pasado que haya que esconder. La historia de la homosexualidad ha estado siempre, hasta hace poco, envuelta por una capa de invisibilidad y encuentros clandestinos en sitios sórdidos, privados e irónicamente, también públicos.

Antes de Grindr, Scruff, Tindr, (y ahora que la gente lo hace más que nunca Instagram o Twitter), los hombres que querían follar con otros hombres tenían que recurrir al mundo real -si amigos-, y casi siemrpe en condiciones peligrosas, ya sea por parte de la policía, criminales o chantajistas. En Berlin, se ha inaugurado en el museo Schwules la exposición “Fenster Zum Klo: Public Toilets, Private Affairs”, donde a través de la fotografía, se explora el mundo casi desaparecido (decimos casi y aquí todos sabemos por qué), del gay sexo en los baños públicos. Las fotografías pertenecen al artista francés Marc Martin.

Al igual que Florian Hertz, los primeros encuentros de este fotógrafo fue a través de baños públicos, -lo comenta nada más comenzar la exposición-. “Y estoy orgulloso de ello“, afirma. Estos lugares, donde los hombres estaban constantemente entrando y saliendo, fueron un instrumento en mi sexualidad, despertaron mi deseo y apagaron mi curiosidad”, escribe Ma rtin. “Ahí, también tuve mis encuentros más inesperados e improbables”. Las “cabañas” o “habitaciones del té”, como lo llama Martin, no eran el cielo, pero tampoco un infierno.

“Las diferencias entre unos y otros eran borrosas y culturas separadas de otras maneras se encontraban fugazmente mezcladas”, continúa. “A pesar de ser menospreciado como sórdido y sucio, permitieron contactos sexuales inmediatos y anónimos. Eran un regalo del cielo para aquellos que no podían entretenerse en casa y mostrar su orientación sexual al mundo exterior”.

La exposición y fotografías viene acompañadas con diferentes frases en los retretes de escritores como Jean Genet y Rimbaud que complementan muy apropiadamente la exposición.

A pesar de que los sujetos que aparecen en las fotos de Martin son modelos, la mayoría de las localizaciones son famosos escenarios donde se practica/ba cruising. Y sorprendentemente, la muestra está patrocinada por el transporte público de Berlin, la BVG, que posee la mayoría de los baños que aparecen en la muestra (increíble). Como mucho de los espacios de cruising fueron cerrados en los 90’s, la BVG le dio Marc Martin la llave para poder fotografiar y documentar estos escenarios que formaron parte histórica de la escena gay en Berlín.

“La necesidad de los hombres gays de esconderse y encontrarse en lugares “secretos” como parques y baños públicos, es una parte importante de la historia gay, así que es importante para nosotros como museo, presentar este asunto con todo el trasfondo que sea posible, para que las generaciones más jóvenes acostumbradas a Grindr y otras apps, puedan entender cómo los hombres homosexuales organizaban su vida sexual décadas atrás, pero también para dejar claros los increíbles peligros a los que hacían frente. Todos esos elementos forman parte de la exhibición de Marc Martin, por eso hemos decidido incluirla en nuestro programa”, comentaba  Kevin Clarke, portavoz del museo Schwules.

Marc Martin no tiene miedo de mostrar actos explícitos, incluso extremos, incluso sucios; pero sus fotos siempre traen una luz diferente de entre las sombras. Su enfoque en la cultura de los urinarios urbanos no es aleatorio; trasciende edades y generaciones. Marc prefiere la desordenada realidad de la humanidad a las expectativas sociales actuales.

La realidad contra lo edulcorado.

La exposición seguirá abierta al público hasta el 5 de febrero

Gay Museum – Lützowstraße 73 – 10785 Berlin

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