La intolerancia del gobierno de Trump está tomando cada vez más fuerza. No sabemos si es por todos los intentos fallidos que ha tenido desde que ha tomado posesión del cargo en lo que a derechos LGTBIQ+ se refiere -algunos, hay otros en la que la victoria del presidente de los EE.UU ha sido letal-, o por el odio exacerbado de Donald hacia el colectivo. Pero ya es preocupante. La última, es que su administración está buscando que los trabajadores de la sanidad americana puedan acogerse a razones religiosas para NEGAR sus servicios a personas transexuales.

Esta nueva dirección, no sólo afectará a la comunidad trans, sino que también chocará de frente con el aborto, ya que también podrían acogerse a este nuevo decreto para negarlos.

Como ya comentamos, Estados Unidos se encuentra sumergida en una batalla entre religión y derechos civiles LGTBIQ+ como el caso de la tarta nupcial. El debate, se centra en si los cristianos homófobos pueden discriminar abiertamente y sin consecuencias al colectivo en base a su religión.

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Y por si aún queda alguien que ponga en duda la homofobia del presidente americano -que imaginamos serán los mismos que siguen cuestionando que sea racista-, ayer Trump proclamó la creación del “Día de la Libertad Religiosa”, un acto que claramente constituye un asalto a los derechos LGBT. Una decisión que entra en completo conflicto después de borrar del mapa la tradición que Obama estableció de reconocer Junio como Mes del Orgullo LGBT.

Justo este último mes, su gobierno afirmó delante del Supremo que debería ser aceptable que los negocios del país pudieran colgar carteles negando sus servicios a parejas del mismo sexo -esto como respuesta ante la polémica de la tarta nupcial-. Tocaros los cojones que hemos vuelto al Apartheid.

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Y ahora vamos un paso más allá, un nuevo movimiento que es completamente peligroso, el asunto sanitario. La maldita insistencia de que los Cristianos no deberían “ayudar” a las personas LGBTIQ+. Uno de los argumentos de los cristianos, es que no creen que deban financiar las operaciones de cambio de sexo o transiciones de género. Financiar o sustentar algo en lo que vas directamente en contra no es plato de buen gusto, de la misma manera que a nosotros nos toca los cojones que la Iglesia reciba dinero de nuestros bolsillos. Pero a ellos se les hace más caso.

Mientras, el comité nacional democrático, se ha opuesto a esta medida calificándola de peligrosa y nada ética:

“Ahora Trump, Pence y sus compinches republicanos quieren permitir que los trabajadores de la salud discriminen y desmantelen el acceso a la atención médica. Esta regla no es ética y socava peligrosamente la salud pública. Es una prueba más de que los republicanos continúan impulsando una agenda completamente fuera de sintonía con el pueblo y los ideales estadounidenses”. 

Fuente: P!nk News

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